Con el calorcito que teníamos en estas últimas semanas, pensábamos que el verano iba a durar hasta el año que viene 🙂 pero………… la realidad es que le dimos la bienvenida al Otoño hace ya más de un mes.

Cada cambio de estación es un reto para nuestro organismo. Ha de adaptarse a las nuevas temperaturas, condiciones de humedad y horas de luz disponibles. Y esto que a priori parece pan comido, en algunas ocasiones acaba suponiendo un reto a nivel físico, mental y emocional conocido como Trastorno Afectivo Estacional (TAE) o depresión de otoño.

La falta de luz solar en nuestro organismo provoca un aumento en la generación de la hormona melatonina y una disminución de las hormonas serotonina y dopamina.

Estas hormonas son las encargadas de regular los ritmos biológicos, la temperatura corporal, los estados de ánimo y los ciclos de sueño-vigilia. Así que, si sientes que el día se te hace un poco cuesta arriba, ten en cuenta que es completamente natural.

Por más que a veces nos empeñemos en ser “robots super héroes” que podemos con todo, somos seres vivos directamente relacionados con nuestro entorno, así que date la oportunidad de amar y respetar tus propios ciclos biológicos.

En esta sociedad del super éxito parece un sacrilegio sentirse triste, decaído y sin ganas de hacer cosas pero, todos en alguna ocasión nos hemos sentido así. Forma parte de nuestra evolución en este mundo de opuestos. Si no existiera la tristeza, no sabríamos reconocer la alegría.

Desde el amor y la aceptación de lo que eres, permítete sentir la tristeza y la apatía, aunque no haya causa aparente. Cuanto antes aceptes esos sentimientos, antes llevarán a cabo su labor en tu organismo y volverás a recuperar el equilibrio.

¿Y cuál es esa labor?

Después de la exaltación de la primavera y la vibrante energía del verano, ahora toca momento de recogimiento. En esta época, la mayoría de las plantas y árboles, concentran su energía en las raíces para poder llevar a cabo una intensa actividad de revitalización. Es ahora, bajo tierra, dónde se producirá el trabajo necesario que les hará mostrarse en primavera de manera esplendorosa.

Y exactamente igual nos pasa a nosotros. Durante esta época, nuestras energías bajan a lo profundo de nuestras raíces para que podamos hacer balance y prepararnos para el siguiente ciclo de crecimiento exterior en el mundo. Disfruta este momento y vívelo con naturalidad, así será mucho más llevadera la transición por las profundidades de tu ser y te permitirá reconectar de nuevo contigo mismo.

Pero la naturaleza es sabía y el Otoño nos regala cosas maravillosas para ayudarnos en este proceso.

Los atardeceres se transforman en un espectáculo de luz, los árboles se visten de colores cálidos y pasear por los parques o los Hayedos es una maravilla que no te puedes perder.

Además, los mercados se llenan de verduras y frutas de temporada. Coles, coliflores, lombardas, nabos, boniatos, calabazas, setas, kiwis, granadas, castañas y almendras. Deliciosos manjares que regulan y refuerzan nuestro organismo a la vez que deleitan nuestro paladar.

Para hacer fácil esta transición, he escogido ingredientes que proporcionan al organismo energía y temperatura templada, para ir poco a poco adaptando nuestro sistema digestivo de una alimentación rica en crudos, propia del verano, a una alimentación con mayor cantidad de alimentos cocinados, propia de las estaciones más frías.

¿Quieres saber más detalles?

Quinoa:

Estas perlitas me tienen enamorá!

Aunque se hable de ella como de un cereal, la realidad es que se trata de una semilla. La planta de la quinoa es muy resistente a las plagas así que no necesita de químicos para su cultivo. Es capaz de crecer a casi cualquier altura, resiste las bajas temperaturas y apenas necesita agua. Vamos! Una maravilla agrícola!

La variedad más conocida es la blanca pero la hay de múltiples colores, lo que te permite crear platos multicolor, divertidos y llenos de nutrientes.

Lo que hace que la quinoa sea un ingrediente tan especial en la cocina es que carece de gluten, es muy rica en proteínas de alto valor biológico, y sus hidratos de carbono, son de asimilación lenta y progresiva, lo que evita picos de glucemia en sangre.

Es una fuente excepcional de energía con un bajo índice glucémico, rica en vitaminas B1, B2, B3 y ácido fólico. En cuanto a los minerales, es una fuente de hierro, potasio, fósforo, cinc, magnesio, manganeso y cálcio facilmente absorvible por el organismo.

Súper alimento remineralizante y repador que ayuda a activar el metabolismo y prevenir la osteoporosis gracias a su contenido en sustancias fitoestrogénicas.

En cuanto a cómo cocinarla es importante que sepas que lo que la hace tan resistente a las plagas es la saponina. Una sustancia que puede resultar amarga y tóxica. La quinoa que venden en las tiendas suele estar lavada, garantizando un bajo contenido en saponinas, pero es importante que antes de cocinarla la enjuages con abundante agua.

La proporción suele ser una medida de quinoa por 2 medidas de agua. Lo llevas a ebullición y en 15-20 minutos los tienes listo. Sabrás que está lista, cuando los anillos que rodean las semillas se hayan desprendido.

Fácil de cocinar, con un sabor neutro ligeramente anuezado, rica en nutrientes y te garantiza una digestión ligera. ¿Qué más se le puede pedir?!!

Lombarda y Granada:

No deja de maravillarme su espectacular belleza!!

La psicodélica lombarda, gracias a su alto contenido en antocianidinas, nos protege frente al deterioro celular y refuerza la salud cardiovascular. Es rica en glutamina y por lo tanto, ideal para nuestro estómago ya que se comporta como un antiácido natural. Debido a que contiene compuestos azufrados y potasio, ayuda a las labores de depuración y tiene propiedades diuréticas.

Pero ojo! Si tienes problemas de hipotiroidismo y/o ácido úrico debes consumirla con moderación. No sólo la lombarda sino cualquier crucífera (coliflor, coles, brecol, rúcula…)

La granada, es una maravilla antioxidante, que también protege nuestra salud cardiovascular. Es super rica en vitaminas. Ideal para ensaldas o para beber su zumo.

Lombarda en salsa de Granada y cama de Quinoa

información

 

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

 

  • Exprimidor de zumos (El de exprimir naranjas)
  • 1 Sartén grande con tapa y 1 sartén pequeña
  • Olla
  • Cuchillos

Ingredientes

Cantidad para 2/3 personas

  • 100 gramos de Quinoa
  • 1/2 Lombarda
  • 1/2 cebolla morada (o blanca, si no tienes disponible)
  • 2 granadas
  • Puñado de piñones
  • 2 hojas de Laurel
  • 1 cucharada de vinagre de manzana (opcional)
  • Sal marina
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Pizca de perejil

Proceso

Cocinando la Quinoa:

  1. Pon en remojo la quinoa mientras calientas el agua en una olla.
  2. La cantidad de agua recuerda que es: 2 cantidades de agua por una de Quinoa.
  3. Cuando el agua esté a punto de hervir, enjuaga la quinoa en un colador y échala en el agua caliente.
  4. Espera que vuelva a hervir, tapa y deja cocer durante 15-20 minutos o hasta que se hayan desprendido los anillos blancos, retira del fuego. Si te sobró agua, cuela la quinoa en un colador.

Cocinando la Lombarda:

  1. Lo primero de todo, prepara todos los ingredientes.
  2. Pela la cebolla y córtala en juliana
  3. Retira las hojas exteriores de la lombarda y córtala en juliana. Lávala bien.
  4. Abre por la mitad las granadas y reserva
  5. Ten a mano, el vinagre, el laurel, la sal, el aceite de oliva, los piñones y el perejil.
  6. Pon la sarten a calentar y echa un chorrito de aceite de oliva. Cuando esté templado, echa las hojitas de laurel. Espera a que cambien un poquito su color y echa la cebolla. Saltea ligeramente hasta que se quede blandita. En ese momento echa sal al gusto y añade la lombarda. Remueve bien y deja que la lombarda se ablande un poquito. Mientras, exprime 1 granada y media en el exprimidor. Reserva el zumo y desgrana la otra mitad que usarás para decorar.
  7. Cuando veas que la lombarda está tierna, echa el zumo de las granadas por encima junto con una cucharada de vinagre de manzana. Remueve bien, tapa y deja que se cueza a fuego lento hasta que todo el liquido se haya evaporado. Remueve de vez en cuando para que se haga todo por igual. Prueba y ajusta la cantidad de sal.
  8. Mientras se termina de hacer la lombarda, pon una sartén pequeña a calentar. Cuando esté caliente, echa lo piñones y saltea hasta que se doren ligeramente. Resérvalos en un cuenco de cristal.
    Lava y pica ligeramente el perejil.

Emplatamos:

Coloca primero una cama de quinoa, añade una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo. Luego coloca la lombarda, y adorna con la granada, los piñones y el perejil.

Os deseo un féliz Otoño y una féliz reconexión. Aprovechad para pasear y disfrutar de los maravillosos atardeceres que la naturaleza nos regala.

Abajo, en los comentarios, puedes contarme cómo haces para reconectar contigo mismo, cómo te sientes durante el otoño y tus dudas sobre la receta. Estoy deseando leerte y compartir contigo.

Todo mi amor.

Eva G.

PD: no está mal la pantalla de tu ordenador, la foto está movida!! Justo cuando hacía click, pisé la tabla y mandé todo por los aires. Al menos la cámara tomó la foto!! Jajaja!!! Gajes del oficio que lo hacen aún más divertido! 😉

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