En esta época del año y con las altas temperaturas ¿no te pasa que pierdes un poco el apetito y te apetecen, sobre todo, alimentos ligeros y ricos en agua?

A mí sí, por eso me encanta pasar horas en la cocina jugando y descrubiendo nuevas combinaciones de sabores que son un deleite para los sentidos y para todo el cuerpo.

El último de esos grandes descubrimientos ha sido el Gazpacho de Sandía aunque, no te vayas a pensar que he descubierto América. Eso me pensé yo cuando se me ocurrió la idea pero, cuando heché mano de internet para ver si ya se le había ocurrido a alguién, efectivamente hay millones de recetas por la red……… Pero no por eso iba a dejar de compartir con todos vosotros el que se ha convertido en el Gazpacho estrella del Verano y en la nueva “adicción” de mi padre.

Sí, sí, mi padre. Como lo lees.

Hace cuatro años sufrió un ictus que le afectó al hemisferio izquierdo de su cuerpo. No le dejó paralizado sino con una sensación de hormigueo y adormecimiento constante, aún así, imagináos el susto.

Aunque muchos de vosotros no tendréis que imaginar nada porque sabréis de algún familiar o conocido al que le haya pasado algo semejante. En la actualidad se producen, en España, 120.000 casos al año, por lo que es considerado una epidemia.

Cuando esto pasó, mi padre empezó a replantearse muchas cosas de su vida y una de ellas fué el modo de usar los alimentos.
Hizo suya la frase de Hipócrates “Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea el alimento”.

De ahí, que desde entonces, su modo de alimentarse haya variado considerablemente, enfocándose en introducir cada vez más vegetales en su dieta, cereales integrales y proteínas vegetales y/o animales de origen ecológico.

Más pescado pequeño y azúl como el boquerón, la sardina o la caballa.

Menos precocinados, enlatados y prefabricados a cambio de más hacer en casa y aprender a elaborar deliciosos manjares con sus propias manos, con alimentos naturales, sin químicos, sin conservantes, sin colorantes, sin hormonas, con amor, con cuidado, con criterio, con consciencia, con sabor, con calidad.

Sus nuevos hábitos de vida le trajeron unos cuantos regalos, una piel luminosa, una bajada de peso considerable, menor colesterol, tensión compensada, mayor energía, vitalidad, y el descubrimiento de un nuevo modo de entender ese acto que hacemos inconscientemente una media de tres veces al día: COMER.

Evidentemente, esto no ha sucedido de la noche a la mañana. Poco a poco va perdiendo el miedo, atreviéndose a probar cosas nuevas y comprobando como se siente su cuerpo-mente con los distintos alimentos que ingiere, en función de la hora del día, de la estación del año, de su estado de ánimo…..

Hace poco me escribía dándome las gracias por todo lo que estaba aprendiendo. Se me saltaron las lágrimas al comprobar que el camino que yo inicié hayá por el 2010, contribuye de manera tan positiva no sólo a mi salud, sino también, a la de los que me rodean.

Ese “viejo cabezota” en el que a veces se transforman los padres, ése que, cuando era pequeña, me cogía entre sus brazos y me hacía sentir que ningún peligro podía hacerme daño, ese hombre fuerte, que fué derribado una vez por su mala salud, hoy en día abre su mente para poder aprender y se siente agradecido a la naturaleza por ofrecerle una multitud de alternativas para envejecer un poquito más despacio y con mayor calidad de vida.

Y ahora sí, aquí está la fruta estrella del post de hoy: La Sandía. Me encanta hincarle el diente a una rodaja bien fresquita y llenarme la boca con su peculiar sabor.

Jamás imaginé que se podría combinar la sandía con alimentos de carácter más salado pero el resultado es espectacular.

Combinada con pepino, limón, aceite de oliva y una pizca de sal, el resultado es un Super Gazpacho diurético, que nutre tu piel y depura tu organismo, a la vez que te cautiva con su fresco sabor durante las horas más calurosas del día.

La sandía, el pepino y el limón son ricos en Vitamina C, componente antioxidante que favorece la eliminación de los radicales libre.

Ayuda a eliminar las sustancias contaminantes como los metales pesados y en la formación de colágeno, por lo que contribuye a la cicatrización y a la generación de nuevos tejidos.

Tiene propiedades antibacterianas y antihistamínicas.

Además, es muy útil para tratar la hipertensión, prevenir los problemas de tipo arteriosclerosis y reducir el colesterol, pues protege las grasas de su oxidación.

Mientras que la sandía es rica en Vitamina A, en forma de carotenos, el pepino lo es en Vitamina E. Ambas vitaminas son los mejores aliados para mantener una piel sana y protegida de los efectos del sol.

La sandía es rica en Vitaminas del grupo B, especialmente B6, que ayuda a mantener equilibrado el sistema nervioso y; en Vitamina B3, fundamental para que las células de nuestro organismo puedan producir energía.

Tanto el pepino como la sandía ayudan a mantener un intestino limpio y a regular la flora intestinal.

Juntos o por separado, en ensalada o en batido, en la comida, como merienda o tentempié en la mañana, no importa! aprovéchate ahora que están en temporada y llegan a nuestras mesas cargaditos de nutrientes. Siempre mejor si son de origen local y ecológico.

Gazpacho de Sandía

información

 

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

 

  • 1 cuchillo
  • Batidora
  • Botella de cristal

Ingredientes

 

  • 1/2 Sandía
  • 2 pepinos
  • 1 limón (su zumo).
  • Aceite de oliva Virgen Extra de primera presión en frío
  • 1 pizca de sal bretona o Himalaya

Proceso

 

  1. Corta la sandía y separa la carne de la cáscara. Corta en dados.
  2. Pela los pepinos y corta en dados.
  3. Añade la sandía y el pepino a la batidora, esprime el limón y dale al ON.
  4. Mientras se baten los ingredientes añade el aceite de oliva y la sal al gusto.
  5. Prueba y añade más cantidad de los ingredientes según te plazca.
  6. Introduce el contenido en una botella de cristal y guarda en la nevera para que esté bien frequito.

Qué aproveche! 🙂

La semana que viene, parto rumbo a Hawaii, luego marcharé a San Francisco, pero no me olvido de vosotros. Deseando estoy de poder compartir esta nueva aventura y todo lo que aprenda en el camino.

Felices vacaciones a todos!

Con todo mi amor.

Eva G.

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