Ou Yeah!! Tengo muy buenas noticias para tí!!! Si alguna vez temiste a las grasas, hoy estás de enhorabuena porque con este post quiero desmitificar toda esa maldición que rodea al mundo de las grasas y quiero presentarte una de las maravillas que nos regala la Cocina Ayurvédica.

Las grasas son uno de los tres macronutrientes fundamentales para la nutrición de cualquier ser humano. Como bien sabes, hidratos de carbono, proteínas y grasas deben componer tu alimentación.

Me llama muchísimo la atención la cantidad de gente obsesionada con mantener una buena línea a base de eliminar macros de su dieta o midiéndolos constantemente como si de una fórmula mágica se tratase.

Insisto e insistiré hasta la saciedad que, en la mayoría de las ocasiones no se trata de cantidades sino de calidades. Tu cuerpo responde hormonalmente a los estímulos nutricionales, físicos y emocionales a los que le sometes y esa respuesta hormonal, es la que determina si ganas o no ganas peso, si retienes líquido, si te sientes cansado, ansioso por la comida y millones de cosas más.

Mi lema para alcanzar una buena salud, es encontrar el equilibrio en el triángulo amoroso entre una buena alimentación, ejercicio físico estimulante y paz mental.

Cada persona es un universo en sí mismo con unas necesidades específicas concretas, pero hay una serie de pautas básicas que sirven para todos.

Hoy quiero que se quede grabado en tú memoria que en tú alimentación debe haber GRASAS.

Funciones de las grasas

Las grasas proporcionan al organismo energía, ácidos grasos esenciales y tienen funciones estructurales y reguladoras.

Los ácidos grasos esenciales son aquellos que tu organismo no puede sintetizar por sí mismo sino que necesita obtenerlos del exterior, a través de la alimentación.

Éste es el caso de los omega 3, omega 6 y omega 9, fundamentales para una buena salud cardiovascular y del sistema nervioso, además de tener propiedades antiinflamatorias y ser precursores de las prostaglandinas PGE1 y PGE3, hormonas extremadamente beneficiosas con múltiples funciones en el organismo que reducen el riesgo de trombosis y arterioesclerosis.

En sus funciones estructurales las grasas protegen los órganos y el cuerpo de lesiones, a la vez que lo aíslan frente a los cambios de temperatura. Mantienen la integridad estructural y la función de las membranas de las células, además de contribuir a una sensación de saciedad.

Tips básicos

Se trata de elegir las fuentes de grasas adecuadas, consumirlas en cantidades moderadas y combinarlas con los alimentos correctos.

Que tu fuente de grasas siempre sea una fuente natural. Evita los alimentos procesados porque éstos siempre contienen grasas trans y esas sí que son el enemigo.

Las mejores fuentes de grasas son las semillas como las semillas de lino, girasol, calabaza, chía y sésamo.
Los frutos secos como las almendras, avellanas, nueces, anacardos, etc. El aceite de oliva y el de coco en crudo, el ghee, los aguacates, las yemas de los huevos y los pescados azules.

Dependiendo de tus objetivos debes consumirlas en diferentes momentos del día. Lo mejor es dejar las grasas como fuente de energía durante la tarde y la noche si estás en época de bajar de peso. Mientras que si estás en época de mantenimiento, puedes consumir una cantidad proporcionada también durante las mañanas.

Lo ideal es combinar las grasas con una fuente de proteína y vegetales o fruta. Pero de vez en cuando puedes tomarte una rebanada de pan de centeno untada en ghee o aceite de oliva. Te sabrá a gloria!!!!

En cuanto a las cantidades, cada persona es diferente pero unas medidas estandars serían: una cucharada de aceite de oliva en la ensalada, medio aguacate, 12 almendras, una cucharada de mantequilla de frutos secos o de semillas…. Pero sin mezclar…… Una ensalada con aceite, almendras laminadas y medio aguacate no es el caso!!! Es decir, si le pones una grasa, no le pongas de las otras… Pero todo esto depende de tus objetivos.

Aceites para cocinar

Cuando se trata de elegir aceites para cocinar es importante saber el punto de temperatura a partir del cuál las grasas se oxidan y dejan de ser buenas para tú salud.

Los aceites con una temperatura de oxidación mayor son el aceite de coco y el ghee, por eso me encanta usarlos en la cocina además de que todo queda delicioso cocinado con ellos.

El aceite de oliva también tiene una temperatura de oxidación elevada pero son más seguros el de coco y el ghee.

Ghee – Un tesoro en tú cocina

El ghee también conocido como mantequilla clarificada, es una matequilla utilizada en la Medicina Ayurvédica por sus múltiples beneficios para la salud. En el proceso de elaboración del Ghee, se eliminan las proteínas (caseína) y los azúcares (lactosa) de la leche.

El Ghee es muy rico en grasas buenas, con un alto contenido en omega 3 y omega 6.
También destaca su alto contenido en vitaminas E, K y A, que ayuda a mantener sanas nuestras membranas mucosas y de la piel, protegiéndonos de los daños celulares además de inhibir la producción de ADN en células cancerígenas.

El Ghee es utilizado por su ayuda en la salud digestiva, puesto que mejora el proceso de la digestión estimulando la segregación de ácidos estomacales.

Como su temperatura de oxidación es elevada, es ideal para cocinar. Además de que todo lo que cocinas con Ghee queda con un sabor a mantequilla delicioso pero no te deja sesación de pesadez estomacal ni abotargamiento.

Lo bueno de hacer tu propio Ghee es que puedes elegir la calidad de la mantequilla con la que lo vas a elaborar. Es preferible elegir una mantequilla procedente de vacas criadas en libertad y que no hayan sido hormonadas ni maltratadas. En los supermercados ecológicos y herbolarios puedes encontrar unas mantequillas de altítisima calidad que además, respetan la vida de los animales.

Receta Ghee

información

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

  • Cazo
  • Malla para leches vegetales
  • Bote de cristal

Ingredientes

  • 500 gr de mantequilla ecológica sin sal

Proceso

  1. Prepara la malla encima del bote de crital
  2. Calienta la mantequilla en un cazo a baja temperatura hasta que se haya deterrido completamente.
  3. Deja que se cocine lentamente sin tapar.
  4. Verás que se forman unas burbujas en la superficie. En este proceso la mantequilla se está separando en tres partes. Por un lado la caseína, por otro los azúcares que se quedan en el fondo y, en el medio la grasa.
  5. Pasados unos 20 o 30 minutos (y después de que tu cocina se haya quedado con un delicioso olor a croisant recién hecho 🙂 ya puedes echar el líquido resultante sobre la malla, dentro del bote de cristal.
  6. Ya sólo queda dejarlo enfriar sin cubrir y listo!!!
  7. Se conservará hasta 1 año en la nevera y de 2 a 3 meses si la tienes fuera.

Me encanta usarla para dorar cebolla o cocinar todo tipo de purés. Pero untada en el pan es uno de los mayores placeres de esta vida!!!!!

Salud, buena forma física y delicias para el paladar! No hay que renunciar a nada cuando utilizas los ingredientes adecuados!!

Bon appetit!!

Con todo mi amor.

Eva G.

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