Hola!! ¿Cómo llevas el final del verano? Quizás estés recién llegado de tus vacaciones, o puede que ya ni te acuerdes de ellas o, a lo mejor, estás a punto de empezar a disfrutarlas.

De lo que no cabe duda, es de que septiembre es un mes de inicios, de nuevos emprendimientos y de plantearnos nuevos retos y metas. Recuerdo con mucha nostalgia mis meses de septiembre cuando era niña. Después de pasar un mes de vacaciones en la playa con mis abuelos, el curso escolar volvía a comenzar. Recuerdo esa sensación de “claustrofobia” al volver a vivir dentro de un piso en Madrid, añorando la libertad experimentada durante el verano, pasando la mayor parte del tiempo en la playa, viviendo millones de aventuras con mis amigos, con flexibilidad de horarios, sin despertador y sin más obligaciones que pasármelo bien!! Pero, había algo que me fascinaba de esa vuelta y era volver a plantearme nuevos retos.

Recuerdo el olor de los lápices nuevos, de los cuadernos y libros. Estrenar nueva mochila, organizar el estuche, volver a ponerme el uniforme y regresar a las clases con muchas ganas de aprender cosas nuevas. Además, empezaban también mis clases en el Conservatorio de Danza, por lo que la disciplina, el entrenamiento, conectar con mi cuerpo y el disfrute de bailar, volvían a mi vida.

Y así, para muchos de nosotros, el mes de septiembre acaba convirtiéndose en un mes de reflexión y de plantearnos cómo hacer para seguir siendo la mejor versión de nosotros mismos.

Lo más fascinante es que, a la vuelta de las vacaciones, uno se siente con las pilas cargadas, con ganas de cuidar la alimentación, hacer ejercicio físico e incluso empezar a practicar alguna actividad como el Yoga, que nos ayude a conectar con nosotros mismos.

Porque en definitiva, todos sabemos cuál es el camino para sentirnos con energía y llenos de vitalidad. Pero con la motivación sólo no basta, es necesario que te remangues y pases a la acción antes de que la motivación se te haya quedado en el camino.

Lo importante, para conseguir hacer realidad nuestros objetivos, es tratar de ser lo más realistas posible y marcarnos objetivos no demasiado ambiciosos, ya sea por la magnitud de los mismos o por el corto espacio de tiempo en conseguirlos.

Lo siguiente más importante, es marcarse un buen plan y para ello es imprescindible coger lápiz y papel. ¿Ya lo tienes? Sí, no me mires así. No lo decía en sentido figurado 🙂

Anota, en el papel, cuáles son los objetivos de salud y bienestar que quieres conseguir este año y traza un buen plan para alcanzarlos. Comer mejor, dejar de fumar, reducir la ingesta de alcohol, hacer deporte, vivir con menos estrés, no tomarte las cosas tan a pecho, enfadarte menos, disfrutar más de la vida, de la naturaleza, conectar con tu cuerpo, empezar a meditar e incluso empezar alguna terapia, suelen ser objetivos comunes, pero tú puedes tener los tuyos propios.

Como te decía más arriba, en ocasiones, plantearse objetivos demasiado ambiciosos puede provocar que tires la toalla a mitad de camino, por eso te recomiendo que, una vez hayas fijado tu objetivo desde un punto de vista REALISTA, te traces un plan con pequeñas metas a lograr en el corto plazo.

Son las decisiones diarias las que te van a ir acercando más a tus objetivos.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” decía Antonio Machado y no puedo estar más de acuerdo. Lo importante son los pasos que se dan en el día a día, para ir acostumbrando a tu cuerpo y a tu mente a la adquisición de hábitos más saludables.

Mis tips para mejorar tu alimentación:

  • Comienza cada mañana con un vaso de agua tibia con limón. Eso ayudará a hidratar y depurar tu organismo.
  • Elimina todos los alimentos procesados de tu dieta y para ello es fundamental que hagas una limpieza de tu armario, tu nevera y tu despensa. Qué mejor que ahora, que uno vuelve a casa tras las vacaciones, para reorganizar la cocina, tirar a la basura todo lo caducado y todo lo que perjudica tu salud.
  • Ve a hacer la compra y llena tus armarios con comida real: cereales integrales, legumbres, semillas y frutos secos, algún edulcorante natural tipo estevia, sirope de ágave crudo o azúcar de coco. Y no! las galletas y la bollería, aunque sean de herbolario o del super ecológico también están cargadas de porquería. Si quieres dulces, es mejor que los dejes para momentos muy puntuales y a ser posible que las cocines tú mismo. (Te dejo aquí la receta de mis magdalenas fitness que están para chuparse los dedos)
  • Compra aceite de coco o ghee para cocinar y aceite de oliva o de lino para aliñar tus ensaladas.
  • Sustituye la sal común por una sal más natural, tipo himalaya, bretona, marina….
  • Que tu nevera parezca un jardín. Llénala de vegetales como lechugas, espinacas, acelgas, brocoli, zanahorias, judias verdes, tomates, calabacines…. No te olvides de la fruta, sandia, melón, frutos rojos, melocotones, paraguayas, nectarinas, ciruelas….
  • Mejora tu relación con las proteínas animales. Olvídate de los embutidos, pero hazte amigo de las carnes a la plancha como el pollo, el pavo y la ternera, de animales criados en libertad y alimentados con pasto. En la web “De Yerba. La Carne de Pasto” podrás encontrar distintas opciones. Esta crianza animal no sólo beneficia tu salud sino la salud del planeta. En su web puedes encontrar más información al respecto.
  • No te olvides del pescado, pero recuerda consumir siempre el que sea estacional. Por la supervivencia de la especie y de la madre tierra.
  • Los huevos que no falten en tu dieta, pero hazte un favor, que sean ecológicos.
  • Reduce el consumo de productos lácteos. Y en su caso, opta por los fermentados, tipo yogur o kéfir, naturales, sin edulcorar y con toda su grasa! Sus grasas son buenas.
  • Si eres vegetariano o vegano, cuida que tu ingesta de proteínas sea adecuada. No bases tu alimentación en las pastas, los panes, las harinas, las hamburguesas vegetarianas y el tofu. Y recuerda suplementar con B12.
  • Lleva en tu bolso siempre una pieza de fruta y unos frutos secos para cuando te agarre el hambre voraz.
  • No pases hambre, aliméntate para nutrir tu cuerpo y darle la gasolina que necesita. Si sientes que tienes algún tipo de problema en tu relación con la comida, hay muy buenos profesionales que te pueden ayudar a encontrar soluciones. Será un camino maravilloso de autoconocimiento y evolución personal.
  • Llena tus platos de vegetales y aprende a prepararte platos balanceados en función de tus objetivos y necesidades.
  • Mastica, mastica y mastica!!!!! Eso garantizará unas buenas digestiones. La digestión comienza en la boca.
  • Haz de la comida un momento sagrado. Deja el móvil, el ordenador, la televisión… Que sea un momento para conectar contigo o para disfrutar de una buena conversación.
  • Bebe agua y aparca los refrescos y las bebidas de sabores
  • Comer sano no es sinónimo de comer aburrido y pobre en sabor. En mi blog podrás encontrar recetas para cocinarte sano y delicioso.
  • Y recuerda, estamos en esta vida para disfrutar y ser felices, así que no te obsesiones. Si algún día te saltas tus propios “mandamientos de comida saludable” no pasa nada, mañana lo harás mejor. No se trata de ser perfectos sino de aceptarnos a nosotros mismos, reconocer los errores y hacer lo posible por mejorarlos.

 

Y para que tengas una opción super rápida y deliciosa que cumpla los requisitos de una comida sana y completa, te propongo esta ensalada de Tempeh que está para chuparse los dedos.

Tempeh

El tempeh es un producto originario de Indonesia que no falta en mi cocina desde que lo probé por primera vez! Adoro su textura, su sabor y sus propiedades nutricionales son maravillosas.

Esa masa granulada que viste en la foto de arriba es producto de la fermentación de alguna legumbre o cereal, mediante un hongo conocido como rhizopus oligosporus…..

Al ser un producto fermentado, es más fácil de digerir puesto que gran parte del trabajo ya lo ha hecho el amigo rhizopus.

Es muy rico en proteínas de alto valor biológico, aportando todos los aminoácidos esenciales, además de ser una muy buena fuente de vitaminas del grupo B y minerales como el potasio, el fósforo, magnesio, calcio, hierro, cobre y manganeso.

El tempeh más común suele ser el de soja, pero yo me decanto por el tempeh de garbanzos por tener un sabor más delicado.

Es una opción ideal para los vegetarianos y veganos por su alto contenido proteíco, y también para los omnívoros que nos gusta variar y dar descansos de carne a nuestro organismo sin incurrir en deficiencia protéicas en nuestra dieta.

 

 

 

Receta Ensalada de Tempeh

información

 

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

 

  • Cuchillo
  • Tabla de cortar
  • Plancha/Sartén
  • Bol

Ingredientes

 

  • Hojas de Espinacas
  • Hojas de Rúcula
  • Tomates Cherry
  • Una rama de Apio
  • Un puñado de Alcaparras
  • 1/2 Aguacate
  • 1/4 Cebolla Morada
  • 150 gramos de Tempeh de Garbanzos
  • Aceite de Oliva
  • Zumo de 1/2 limón
  • Sal Himalaya, Bretona o Marina

Proceso

 

  1. Corta el tempeh en láminas de 1/2 dedo de grosor
  2. Pon a calentar una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, incorpora el tempeh y dora por ambos lados. Cuanto esté listo, retira y déjalo reposar en un plato
  3. Lava y escurre bien las espinacas y la rúcula. Échalas al bol
  4. Lava y corta los tomates cherry. Échalos al bol
  5. Lava bien y corta la rama de apio. Añade al bol
  6. Abre el aguacate por la mitad y corta en láminas una de las dos mitades. Incorpóralo al bol. No tires la cáscara. Colócala sobre la mitad que no usaste y envuelve en papel film o en una bolsita y a la nevera. Des este modo evitarás que se ponga negro el aguacate
  7. Corta la cebolla morada en láminas, y… al bol
  8. Coloca el tempeh en un ladito del bol
  9. Incorpora un puñadito de alcaparras
  10. Y por último, adereza con un poco de sal, aceite de oliva y el zumo de medio limón
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