Normalmente, cuando nos planteamos hacer cambios en nuestra alimentación, ya sea porque queremos perder peso, porque nos sentimos faltos de energía, porque tenemos digestiones díficiles o por cualquier otro motivo, el planteamiento suele hacerse desde el “no”.

Me refiero a que se plantea como: no puedes comer tanto, no puedes comer esto, no puedes comer lo otro, no puedes comer después de las siete de la tarde, no debes desayunar…………… Así, es normal que tú propósito fracase. Nada puede tener éxito si se plantea desde el “no”.

Tú subconsciente es más listo de lo que crees y si le planteas algo que él identifica como privación, hambre, comidas sin sabor, aburridas y prohibición, va a hacer lo imposible por sabotearte y que vuelvas a las viejas costumbres.

Y aún peor, cuando a tú cuerpo le sometes a periodos de restricción calórica su objetivo va a ser acumular más grasa porque piensa que se prepara para una época de hambruna o hibernación. En el fondo seguimos siendo más prehistóricos de lo que pensamos y tú cuerpo lo único que quiere es protegerte.

El resultado final será todo lo contrario de lo que esperábamos. Un subconsciente saboteador y un cuerpo que se ha transformado en una máquina de almacenar grasa en vez de una máquina quema grasa.

Por lo tanto, la clave para conseguir hacer cambios en tu alimentación que te aporten mejores digestiones, claridad mental, vitalidad y cambios en tu composición corporal, es que el planteamiento sea desde el “sí”, desde la abundancia, el deleite de tú paladar y el disfrute de una vida mejor.

Uno de nuestros aliados en este proceso es incluir más vegetales en nuestra dieta.

Imagina que todas tus comidas del día suman un 100%. Es como si fuera una caja que, una vez llena, ya no cabe más. Sí tuvieras que rellenar la caja con el desayuno, la comida, la cena y algún tentempie, y empiezas a incluir a todo esto en forma de frutas, vegetales crudos, vegetales hervidos, cremas, sopas, cereales integrales, legumbres, carnes magras y pescado, frutos secos, aguacate……. Verás qué poco espacio queda para la bollería industrial, las harinas refinadas, los fritos y la comida basura.

Mi secreto para llenar la “caja de mi alimentación diaria” con más vegetales, es comer ensaladas con muchos vegetales. Y cuando digo muchos, me refiero a que una ensalada con cuatro hojas de lechuga iceberg (que no sabe nada) con un poco de tomate (mutante de invierno) con jamón, atún, queso, un montón de sal y una cantidad infame de aceite, no es de lo que estoy hablando.

Estoy hablando de llenar el bol de la ensalada del color del arcoiris, espinacas, apio, zanahoria, remolacha, lechuga de buena calidad, cebolla, kale, hinojo, chirivia, col, col lombarda, aguacate, limón, aceite de oliva de primera presión en frío……..

Enzimas Digestivas

Seguramente ya habrás oído hablar de las enzimas digestivas y de su importancia para mantener un buen estado de salud pero a continuación vamos a hacer un breve repaso de qué son y qué implicaciones tienen.

Las enzimas digestivas son proteínas catalizadoras que se forman en el interior de las células de los seres vivos. Donde quiera que haya vida, hay enzimas digestivas.

Que sean proteínas catalizadoras significa que son ellas las que hacen posible que una infinidad de procesos biológicos se lleven a cabo en nuestro organismo. Ellas son las que impulsan las labores de síntesis, descomposición, transporte, excreción, desintoxicación y abastecimiento de energía.

Los seres vivos no podríamos mantener la vida sin la existencia de las enzimas digestivas.

Para que te hagas una idea, éstas son algunas de las funciones que lleva a cabo tú organismo gracias a la participación de las enzimas digestivas:
– Producir energía
– Absorber oxigeno
– Luchar contra la infecciones
– Reducir la inflamación
– Hacer llegar los nutrientes a las células
– Transportar al exterior las toxinas
– Descomponer la grasa de tú sangre, regular el colesterol y los triglicéridos
– Regular tu sistema hormonal
– Ralentizar el proceso de envejecimiento
– ……….

Existen más de 3.000 tipos de enzimas que podrían agruparse en 3 grupos:

Enzimas digestivas: Encargadas de descomponer la comida para que sea absorvida, transportada y utlizada por nuestras células.

Enzimas metabólicas: Se encuentran en el interior de las células y ayudan en variedad de funciones de reproducción y reposición.

Enzimas provenientes de la comida: Son las enzimas que nuestro cuerpo no es capaz de generar por sí mismo y necesita que sean incorporadas a través de la comida. Aquí es dónde entran en escena los alimentos crudos. Los alimentos que no han sido sometidos a una temperatura superior a 46 grados Centígrados conservan todas sus propiedades de vitaminas, minerales y enzimas digestivas. De ahí la importancia de incluir cada vez más vegetales crudos a tú alimentación y una muy buena forma de hacerlo es a través de ensaladas, como te explicaba en el apartado anterior.

Masajea tú ensalada

El truco de masajear la ensalada ha cambiado mi vida!!! 🙂
Gracias a este truco puedo incorporar más vegetales crudos a mi alimentación. Vegetales que antes ni me planteaba comer en crudo ahora se han convertido en un recurso imprescindible.

El truco consiste básicamente en trabajar las hojas más duras, tipo col, col lombarda o kale, como se trabajan para hacer fermentados.

La idea es que cortes en rodajas muy finas el vegetal que hayas elegido, ya sea col, col lombarda o kale, lo introduzcas en un bol, le agreges un puñadito de sal himalaya y un chorrito de zumo de limón, lo voltees para que se mezcle bien todo y le des un super masaje. El masaje debe ser estrujando bien, verás que el tamaño se reduce a la mitad y empieza a soltar su propio jugo.

Este proceso hace que las estructuras de celulosa se rompan y lo que antes eran hojas duras y muy fibrosas se convierten en una estructura super sedosa y fácil de digerir.

Para aquellos que no tengáis dificultades con los azúcares os recomiendo añadir un poquito de sirope de arce antes del masaje. El resultado es aún más espectácular.

Yo suelo preparar cantidades generosas que luego dejo en el bol cubierto con un gorrito de ducha o en un tupper y así lo tengo listo para servir durante la semana.

Receta Ensalada de Invierno Mediterránea

información

 

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

 

  • 1 cuchillo
  • 1 mandolina (si se tiene, facilita el trabajo, pero no es imprescindible)
  • 1 bol para preparar la col lombarda
  • 1 bol para montar la ensalada
  • Ganas de darte lo mejor a tí mismo

Ingredientes

 

  • puñado hermoso de hojas de Espinacas
  • 1 zanahoria rallada
  • 1/2 aguacate
  • 1/4 de col lombarda
  • 1 rama de apio
  • 1/4 de queso feta de cabra ecológico
  • 1 puñado de alcaparras
  • 1 limón
  • 1 puñadito de sal himalaya
  • 1 chorrito de aceite de oliva de primera presión en frío
  • 1 pizca de pimienta negra
  • 1 cucharada de café de sirope de arce/ágave (opcional)

Proceso

 

  1. Primero vamos a preparar la col lombarda.
  2. Córtala en tiras muy finas.
  3. Échala en un bol, añade un puñadito de sal himalaya y el zumo de medio de limón.
  4. Remueve con tus manos limpias para que quede todo bien impregnado y a continuación masajea las hojas, apretándolas hasta conseguir que el volúmen disminuya a la mitad y empicen a soltar su propio jugo.
  5. Una vez echo, puedes apartar a un ladito.
  6. Lava las hojas de las espinacas.
  7. Pela la zanahoria y rállala con la parte pequeña del rallador.
  8. Lava la rama de apio y córtala en rodajas muy finas.
  9. Corta el queso feta en trocitos pequeños.
  10. Abre el aguacate por la mitad y toma una cuarta parte.
  11. Incorpora a tú bol de ensalda una buena base con las espinacas.
  12. A continuación coloca la col lombarda masajeada, la zanahoria, el apio, el aguacate, el queso feta y las alcaparras.
  13. Adereza con una pizca de sal himalaya, un poco de pimienta negra molida, un chorrito de limón y un chorrito de aceite de oliva de primera presión en frío.
Una ensalada como ésta te aporta hidratos de carbono de baja densidad, grasas buenas, proteínas, vitaminas, minerales, enzimas digestivas y fibra.
Puede ser una comida por sí misma o el acompañamiento perfecto.

Tú cuerpo se sentirá lleno de vida y te aseguro que tú paladar se sentirá transportado al mismo paraíso mediterráneo.

Recuerda que cada día cuenta y que lo importante es sumar y pensar en positivo. Desde el “sí”, todos los sueños pueden hacerse realidad.

Con todo mi amor.

Eva Gonzalo.

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