Hawaii, paraíso por excelencia. Esta tierra volcánica y de naturaleza salvaje, está cargada de una energía muy especial. Papayas, plátanos, cocos, mangos, nueces de macadamia y cacao, son algunas de las delicatessen locales que puedes disfrutar en la isla.

Flores increíbles y frutas que parecen de otro planeta. Amaneceres de película, montañas repletas de vegetación, el mar azul turquesa y un perfume dulce te envuelve en cada inhalación.

Pero la realidad es, que lo que me ha traído hasta aquí, no ha sido lo exótico del lugar si no la posibilidad de disfrutar de un Retiro en un Monasterio Budista.

Una vez leí en un libro que no sólo somos lo que comemos sino que también somos lo que pensamos/sentimos, lo que respiramos, lo que descansamos y lo que nos ejercitamos; y todo eso es lo que he estado trabajando durante los 20 días que ha durado el Retiro.

Meditación, ejercicio, descanso y buena comida. Todo lo que necesitas para poder parar la cabeza, conectar contigo mismo, aprender a conocerte un poco mejor y enfocarte adecuadamente.

Lo más importante de todo es, que no hace falta irse a ningún lugar del mundo para poner todo esto en práctica. Cada día de tu vida cuenta y cada día puedes organizar tu agenda para cuidar un poco de tí mismo y darte cositas buenas que te carguen de energía positiva.

La velocidad a la que vivimos nos mantiene alejados de nosotros mismos. Vamos siempre con la hora justa, comemos cualquier cosa y nos pasamos el día corriendo de aquí para allá. Nos pensamos que no hay tiempo para cuidar lo que uno come, lo que uno piensa y siente durante el día, hacer ejercicio o meditar pero…. Claro que hay tiempo, solo es cuestión de organizarse e instalar nuevos hábitos en tu día a día. Al principio puede resultar complicado pero, los beneficios son tan grandes que merece la pena el esfuerzo.

Cómo empezamos nuestro día, suele marcar el desarrollo de la jornada. No sólo lo que desayunamos es importante. A mí me ayuda a sentirme mejor estirarme, meditar y hacer deporte antes de ir a trabajar. Pero cada uno ha de encontrar su propio camino. Hay tantos, como personas en el mundo. Solamente recuerda que, si tu día a día es como escalar el Everest, hay opciones para conseguir que cada minuto sea como vivir en el paraíso 🙂

¿Cómo conseguirlo? La respuesta está dentro de tí. De sobra sabes lo que le sienta bien a tu cuerpo y a tu mente, pero a veces la pereza y/o la ignorancia nos separan de vivir una vida plena.

Hacer ejercicio, meditar, focalizar tus pensamientos de un modo positivo, descansar y comer comida real, cocinada con amor, son algunas de las claves.

Llega la vuelta de las vacaciones y como en año nuevo, todos nos proponemos nuevos objetivos para la nueva temporada. Desde aquí te animo a que, si entre esos objetivos está hacer cualquier actividad para mejorar tu calidad de vida, vayas a por ello!

Pero… poquito a poco, no intentes cambiar tu vida entera de la noche a la mañana. Ve despacito, cogiéndole el gusto a las cosas y disfrutando de los beneficios que te aportan esos nuevos hábitos.

Una de las delicias que he podido saborear y disfrutar cada día en Hawaii han sido las papayas de la isla. Dulces, cremosas, tiernas y cargadas de propiedades saludables.

Las papayas se caracterizan por su alta concentración en papaína, una enzima que ayuda a digerir las proteínas. La mayoría de los suplementos alimenticios, recomendados para mejorar las digestiones, contienen principalmente papaína.

Además, las papayas tienen un alto contenido en carotenos, Vitamina C, ácido fólico y minerales como el potasio, el cobre y el magnesio.

Por todo ello, ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, mejoran tus capacidades digestivas, influyen de manera positiva en el sistema inmunitario y son de gran ayuda en el tratamiento de enfermedades de carácter inflamatorio.

Pero ojo! Las papayas, al igual que los aguacates y los plátanos, contienen una sustancia llamada quitinasa, que está relacionada con el síndrome de alergia a las frutas que contienen latex. Por lo que si eres alérgico al latex, no son recomendables para tí.

Aunque podemos encontrar papayas durante todo el año en los supermercados, su temporada es durante el verano y el otoño. Elige aquellas que tienen la piel entre amarilla y naranja, no las verdes. Y que al tacto te resulten blanditas y tiernas.

La papaya está deliciosa así tal cual, no necesita adornos. Puedes disfrutarla sola o acompañada de otras frutas. Te sorprenderá lo deliciosa que resulta en ensalada. Acompaña de un modo extraordinario a alimentos dulces y salados.

Para los carnívoros, es un acompañamiento excelente, no sólo por lo bien que combina con cualquier tipo de carne, macerada con una pizca de sal, limón, un chorrito de aceite oliva y miel; sino que además te ayudará en el proceso digestivo.

Para esta ocasión, me he dejado inspirar por otros grandes manjares que ofrece la isla para preparar algo sencillo pero deliciosamente rico, que puede servir como desayuno, postre o merienda. El momento, lo decides tú.

Crumble de Papaya

información

 

  • Tiempo:
  • Comensales:
  • Tipo:

Utensilios

 

  • 1 Bol para preparar la papaya
  • 1 Bol para preparar la avena
  • 1 Molde redondo de cristal para horno

Ingredientes

 

  • 3 o 4 Papayas (depende del tamaño. La clave está en que el molde debe estar repleto de papaya y un poquito de espacio arriba para la avena)
  • 100 gramos de Copos de Avena. (Sin glutén en caso de ser necesario)
  • 50 gramos de Harina de Almendras o Almendras crudas peladas que puedes moler en casa
  • 1 puñado de Nueces de Macadamia
  • 1 puñado de Pepitas de Cacao 100% (Puedes encontrarlo en herbolarios o supermercados eco)
  • 6 cucharadas soperas de Aceite de Coco. (Puedes encontrarlo en herbolarios o supermercados eco)
  • 6 cucharadas soperas de miel
  • 1/2 cucharadita de vainilla en polvo o extracto de vanilla. (Recomendable pero no imprescindible. Puedes encontrarlo en herbolarios o supermercados eco)
  • 2 pizcas de sal Himalaya o Bretona
  • El zumo de 1 limón

Proceso

 

  1. Precalienta el horno a 175º C
  2. Mientras se calienta prepara por un lado la papaya y por otro, los ingredientes secos
    Comenzamos con la papaya. Pela la papaya, quítale las pepitas con ayuda de una cuchara y córtala en tiras a lo largo y luego trasversalmente de modo que te queden cuadraditos de papaya.
  3. Pon la papaya en un bol, una pizca de sal, 2 cucharadas de miel y el zumo de un limón. Disfruta con tus manos de mezclar todos los ingredientes y déjalo reposar, mientras preparas los ingredientes secos. Recuerda lavarte las manos 😉
  4. En otro bol, añade los copos de avena y la harina de almendras. En caso de que no te resulte fácil encontrar harina de almendras, solamente tienes que pasar por la batidora o el procesador de comida, las almendras crudas peladas y ya tienes la harina
  5. Corta en trocitos las nueces de macadamia y añádelas, junto con las pepitas de cacao al bol con la avena y la harina de almendras. La cantidad de macadamias o pepitas de cacao, es a gusto del consumidor. Añade la pizca de sal y la vainilla. Mezcla bien todos los ingredientes.
  6. Ya sólo faltan las 4 cucharadas de miel y las 6 cucharadas de aceite de coco. Remueve bien todos los ingredientes con tus manos o con ayuda de una cuchara de madera. Hasta que notes que toda la avena y la harina de almendras quedan impregnadas con la miel y el aceite de coco. En caso de ser necesario, puedes añadir más miel o más aceite de coco.
  7. En el molde de cristal para el horno, sirve primero el preparado de la papaya que, después del reposo, habrá soltado bastante líquido. Échalo todo. Por encima, reparte la mezcla de la avena.
  8. Si el horno ya está listo. Introduce el molde en la bandeja del medio y déjalo cocinar, a 175 ºC, durante 25 / 30 minutos.
  9. Déjalo enfriar y sírvelo como más te guste, así tal cual, está delicioso pero puedes acompañarlo con un poco de leche vegetal para desayunar o junto con helado ecológico de vainilla como postre.

Disfrutar de la vida es algo que todos perseguimos. Encontrar el camino para hacerlo posible cada día, es un reto al alcance de todos pero no todos sabemos como conseguirlo. Mis claves son estar en forma, comer comida de verdad y meditar. Todo eso hace posible que pueda disfrutar de las cosas que me gustan en la vida al 100% y compartirlo con los demás.

¿Qué te ayuda a tí a sentirte bien y disfrutar de la vida?

Con todo mi amor.

Eva G.

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